miércoles, 16 de diciembre de 2015

LA CONTRADICCIÓN DEL HOMBRE

Hola a todos.
Se acerca la Navidad.
En esta época del año, la gente se llena de buenos deseos. Parece aflorar su mejor lado. Quiere ser amable con los demás. Quiere ayudar a los más necesitados. Quiere hacer obras de caridad. ¿Influye la Navidad en esa clase de comportamiento? La Navidad es una época del año maravillosa, en teoría. Las familias se reúnen. Se comen dulces. Se cantan villancicos. Se pone el Árbol de Navidad.
Sin embargo, uno puede llegar a pensar que esta armonía no dura mucho tiempo. Se pasa la Epifanía de los Reyes Magos. Y todo vuelve a la normalidad.
¿No podemos hacer algo bueno durante todo el año? ¿No puede esa bondad que aflora en nosotros en Navidad durar todos los días del año? ¿Es eso mucho pedir? Quizás...Sí...
El hombre es un ser curioso. Es capaz de hacer grandes avances en todos los aspectos. Es capaz de luchar contra las injusticias. De despertar conciencias. De hacer sonar su voz para defender todo aquello que es noble.
Estoy hablando a gran escala. A pequeña escala, podemos ayudar a los más necesitados. Preocuparnos por nuestros seres queridos.
Hay rasgos de bondad en nosotros. El ser humano no es malo.
Quiero pensar que las personas son buenas. Que se preocupan los unos por los otros. Que protegen a sus seres queridos. Estoy pecando de optimista. Lo sé. Luego, pongo el Informativo. Y la realidad me golpea de lleno.
¿Qué es lo que vemos en los Informativos? Estamos siendo testigos del horror que está viviendo Siria. Estamos viendo cómo personas deben de abandonar sus casas para huir de esa pesadilla.
Es el hombre el que está sembrando el terror en Siria. Da igual su nacionalidad o su religión. Es el hombre el que coge un arma para matar a otra persona. ¿Acaso no lo reconoce como un ser humano?
Fueron hombres (al margen de su nacionalidad o de su religión) los que sembraron el pánico en París hace un mes. Fueron hombres matando a otras personas. Sin mirar nada.
Y la cosa continua. Hay otros países que están siendo víctimas de la guerra. Hay personas que deben de huir de sus hogares para salvar sus vidas. Porque otras personas los quieren matar.
¿Eso es normal? ¿Es normal que una persona decida acabar con la vida de otra persona? Se habla de que son fanáticos. Yo los llamo psicópatas.



Estoy hablando de sucesos que ocurren a gran escala. A pequeña escala tenemos a las mujeres muertas por culpa de la violencia machista. A los altercados que hay en las discotecas y que acaban con la muerte de una persona. A las palizas que niñatos les propinan a los mendigos. Y todo ocurre porque sí. Porque ellos lo valen.
Y, como ellos lo valen, se matan personas. Hay algo demoníaco en nosotros. Debe de ser eso.
Los animales no hacen esas cosas. O quiero pensar que no las hacen. Nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Les estamos destrozando las vidas a otras personas.
Se habla de que estamos en guerra. Parece que el hombre se ha propuesto extinguirse.
Es como asistir a una especie de suicidio colectivo. El demonio ha aflorado. No nos deja tranquilos hasta que no sacie su sed de sangre. Suena demasiado extremo. Pero lo pienso cada vez que veo los Informativos.
Sin embargo, hay algo bueno en nosotros. Hay personas que ayudan a los demás durante todo el año. Personas que no dudan en arriesgar sus vidas para salvar a otras personas. Y no estoy hablando de gente que casi muere por salvar a un familiar suyo.
Hablo de personas que ayudan a desconocidos. A gente que nunca antes había visto. Pero que ve en apuros.
Hablo de personas que se ocupan de hacer obras de caridad de manera anónima. La verdadera caridad es la que no se pregona. Es la que se hace de forma desinteresada. Sin que nadie lo sepa.
La caridad se puede hacer con cualquier ser humano. El ver a alguien más débil y más desvalido despierta en nosotros nuestra conciencia. El deseo de ayudarle.
Pero también puede ocurrir algo espantoso.
Puede provocar nuestro desprecio. O, peor aún, puede provocar nuestra indiferencia. En esos casos, uno tiene que pararse. Tiene que pensar hasta dónde ha llegado. En qué se ha convertido. ¿Es un ser humano? ¿O se ha convertido en una bestia sin entrañas?
¿Cuál será el siguiente paso? Estas cosas ocurren todos los días. Nuestro lado malo aflora cuando no nos damos cuenta. Pero, en ocasiones, también aflora nuestro lado bueno.
El ser humano es muy contradictorio. Nunca sabe lo que está pensando. Ni lo que está sintiendo.

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