martes, 1 de diciembre de 2015

MICRORRELATO: "AL MÁS PURO ESTILO CHICK-LIT"

Hola a todos.
Aquí os traigo un microrrelato.
Tiene un corte más bien chick-lit. Es un género que no termina de entusiasmarme. He leído muy poco chick-lit y las dos únicas novelas de este género que me han entusiasmado han sido Sexo en Nueva York (buenísima la adaptación televisiva) y El Diablo viste de Prada (no he visto la adaptación al cine con la grandísima Meryl Streep).
Sin embargo, me he animado a escribir este microrrelato con algo de chick-lit. O, al menos, eso espero.
Deseo de corazón que os guste.

                                    ¡Hola!
                                    Me llamo Gail. Vivo en la ciudad de Taunton, en el condado de Somerset. Y quiero hablaros un poco de mí.
                                   Tengo veinticinco años y digo de corazón que me encantaría poder ejercer mi carrera. Estudié Derecho y fantaseo con abrir mi propio bufete de abogados.
                                  Desgraciadamente, no he podido ejercer mi carrera. Diría que estoy en el paro, pero estaría mintiendo. Trabajo como cocinera en un restaurante que se encuentra en Fore Street. Tengo el turno de noche.
                                 Todos los días escucho a mi mejor amiga, Alex, lamentándose de su suerte. Se queja de que no ha aparecido en su vida el hombre adinerado que la sacará de pobre.
-Confórmate con ser camarera-le digo, mientras empiezo a preparar la cena.
-¡Pero yo no he nacido para ser pobre!-protesta Alex-¿Acaso no quieres ser rica?
-¡Por supuesto que quiero ser rica!
                                No tiene el caso mentir. Sobre todo, cuando estoy limpiando una col de Bruselas.
                                Sin embargo, el chico del que me he enamorado no es rico. Se llama Carlos y es español. Sabe hablar algo inglés y yo estoy aprendiendo a hablar español. Me ha contado que vino a trabajar a Taunton tras haber estado trabajando en Londres como jardinero en el parque de Hampstead Heath.
                                Lo despidieron y decidió ir a otra ciudad a buscar trabajo. Me explica que no encontraba trabajo en España, pese a que estuvo pateándose las calles de todo el país buscando un trabajo.
                               Carlos es natural de una ciudad llamada Aspe, en la provincia de Alicante. He buscado información en Internet sobre esa ciudad.
                                Carlos y yo empezamos a salir juntos hace unas semanas. Tanto él como yo vivimos de alquiler en el mismo edificio, enfrente de Vivary Park.
                                Este parque se ha convertido en nuestro lugar favorito para encontrarnos. No ganamos mucho dinero ni él poniendo mesas y sirviendo platos ni yo preparando dichos platos.
-Al menos, venir aquí es gratis-me dice con su inglés aprendido mientras paseamos alrededor de la fuente.
-Respirar es gratis-sonrío-Hasta que lo prohíban.
-¡No creo que caiga esa breva!
                              Carlos me enseña a hablar español. Yo, a mi vez, le ayudo a perfeccionar su inglés. Se le da mal el inglés y no duda en admitirlo.
-¡Me cuesta trabajo entender los pedidos!-se lamenta cuando entra en la cocina con la bandeja cuando se equivoca.
                              Alex no entiende que Carlos y yo estemos saliendo juntos. Me pregunta, con horror, si es que vamos en serio. La verdad es que no lo sé. Sólo sé que Carlos me gusta mucho.
                             Y también sé que yo le gusto a él. Queremos disfrutar de este momento mientras dure.
                            No sólo nos hemos besado.
                            También he pasado la noche entre sus brazos. Abrazada a él...
                            ¡Qué cursi me he puesto! Mi problema es que he leído demasiada novela romántica. Sé que Carlos no se parece en nada al millonario con el que sueño. Con el que Alex sueña.
                             Pero he de reconocer que besa bien.
                            Al menos, me besa como se supone que un tío ha de besar a la mujer que le gusta.
                            Lo que me jode (con perdón de la palabra) es que hable mucho de su ex novia, de Macarena. No conozco a esa tía, pero me cae mal. Macarena es, según me ha contado Carlos, una pija. Estuvieron saliendo durante mucho tiempo y todavía desconozco quién dejó a quién.
                           Me repatea que me cuente cómo se la chupaba. O cómo le comía las tetas.
                           Tiene una forma de hablar un tanto brusca. Pero me asusta, por el tono de voz que utiliza, que todavía siga enamorado de ella. No es problema de Carlos. Todos los tíos que conozco suelen expresarse así. Incluso, los pocos pijos con pasta que he conocido. No sé qué pensar.



                                 Puede que a Carlos le guste yo. Pero también sigue sintiendo algo muy fuerte por Macarena. O, al menos, eso creo.
                                 Sólo sé que me gusta que me acaricie con las manos. Los besos que me da.
                                Puede que no sea amor verdadero. Puede que sólo sea una mera atracción física. Pero, al menos, disfruto estando con él.
                                Abrazándole.
                               Eso es algo.

FIN

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